Pueblos de Castilla y León sin decoración navideña
Muchos pueblos de Castilla y León afrontarán unas Navidades sin decoración por falta de personal y recursos, ademas de los siguientes detalles
-Estas Navidades serán diferentes para muchos pueblos de Castilla y León. Localidades que tradicionalmente llenaban sus calles de luces, guirnaldas y figuras festivas han anunciado que este año no podrán decorar sus espacios públicos debido a la falta de personal, recursos y medios materiales.
-En varias zonas rurales, los ayuntamientos han explicado que no cuentan con trabajadores suficientes para montar la iluminación ni para realizar las tareas de mantenimiento que requiere. El envejecimiento de la población, la reducción de plantilla en los servicios municipales y la imposibilidad de contratar refuerzos temporales han llevado a muchos consistorios a tomar una decisión que califican de “dolorosa pero inevitable”.
-A este problema se suma la limitación presupuestaria que atraviesan numerosas corporaciones locales, obligadas a priorizar gastos esenciales frente a la inversión en iluminación navideña. Algunos municipios también señalan el aumento del coste energético y la falta de empresas disponibles para realizar la instalación, especialmente en localidades pequeñas y dispersas.
-Pese a todo, varios Ayuntamientos intentarán mantener algún detalle simbólico —como un árbol iluminado en la plaza o una pequeña ornamentación en los edificios municipales— con el propósito de conservar el espíritu navideño. Sin embargo, otros han confirmado que este año renunciarán completamente a la decoración exterior.
-Los vecinos/as, aunque comprenden los motivos, lamentan que las calles no luzcan como en años anteriores. Muchas familias coinciden en que la iluminación era un punto de encuentro, un elemento que hacía más cálido el invierno y que contribuía a mantener vivas las tradiciones del pueblo.
Recordando que los responsables municipales esperan que esta situación sea temporal y confían en recuperar la decoración navideña en los próximos años, cuando dispongan de más recursos humanos y económicos para volver a vestir sus pueblos con el ambiente festivo que caracteriza estas fechas.