El IPREM, otro año olvidado: 2027 sin subida
Cuatro años con el mismo indicador, mientras el coste de la vida continúa aumentando. La falta de actualización del IPREM tiene consecuencias directas sobre las ayudas, las prestaciones y las oportunidades de miles de familias que son las siguientes:
Hay cuestiones sociales que, pese a su enorme importancia, parecen quedar relegadas año tras año. Una de ellas es la actualización del Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples (IPREM), que todo apunta a que volverá a quedarse sin una subida en 2027.
Actualmente, el IPREM está situado en 600 euros mensuales, una cantidad que permanece congelada desde 2023. Han pasado varios años, los precios han aumentado, la vivienda se ha encarecido, la cesta de la compra pesa cada vez más en los hogares y los gastos básicos siguen creciendo. Sin embargo, este indicador continúa prácticamente inmóvil.
Pero ¿qué significa realmente que el IPREM no suba? Significa mucho más de lo que puede parecer a primera vista.
El IPREM es una referencia fundamental para determinar los límites de ingresos y el acceso a numerosas ayudas y prestaciones públicas. Se utiliza, entre otros ámbitos, para establecer requisitos económicos en determinadas becas, ayudas al alquiler, vivienda protegida, justicia gratuita y prestaciones sociales.
Por tanto, mantenerlo congelado supone mantener también unos umbrales económicos que no evolucionan al mismo ritmo que la realidad económica de las familias.
Una realidad que afecta especialmente a quienes menos tienen
Las consecuencias de esta falta de actualización recaen especialmente sobre las personas desempleadas, las familias con ingresos reducidos, los jóvenes que intentan acceder a una vivienda, las personas en situación de vulnerabilidad y quienes necesitan recurrir a las ayudas públicas para llegar a final de mes.
Cuando los ingresos de una familia apenas alcanzan para cubrir sus necesidades básicas, cualquier actualización de los indicadores económicos resulta importante. No se trata únicamente de una cifra escrita en los presupuestos, sino de una referencia que puede determinar quién tiene derecho a una ayuda y quién se queda fuera.
Además, conviene recordar que el IPREM también interviene en el cálculo de determinadas prestaciones por desempleo, por lo que su congelación puede repercutir en las cuantías económicas que perciben algunos beneficiarios.
La inflación no espera a que se actualice el IPREM
Mientras otros indicadores económicos han experimentado subidas, el IPREM continúa anclado en los 600 euros mensuales. Esta situación plantea una cuestión difícil de ignorar: ¿cómo pueden mantenerse unos límites económicos sin tener en cuenta el encarecimiento de la vida?
La pérdida de poder adquisitivo no es una cuestión teórica. Se nota cuando se paga el alquiler, cuando se llena la cesta de la compra, cuando llegan los recibos de la luz y el agua o cuando una familia tiene que hacer números para afrontar los gastos del mes.
Y precisamente las personas que dependen de ayudas públicas son las que más necesitan que estas referencias económicas se adapten a la realidad.
2027: otra oportunidad para corregir una situación pendiente
La actualización del IPREM no debería convertirse en una cuestión secundaria ni quedar permanentemente pendiente de las decisiones presupuestarias. Es necesario revisar su cuantía y establecer mecanismos que permitan mantenerla acorde con la evolución del coste de la vida.
Porque detrás de esas cifras hay personas, familias, necesidades y situaciones reales que no pueden esperar indefinidamente.
El IPREM no es simplemente un indicador económico. Es una herramienta que condiciona el acceso a derechos, ayudas y oportunidades para miles de ciudadanos.
Y cuando una referencia tan importante permanece congelada durante años, quienes más dificultades tienen para salir adelante pueden acabar pagando las consecuencias.