¿Qué días es Semana Santa en Salamanca?

La Semana Santa en Salamanca es una de las celebraciones más solemnes de España. La piedra de Villamayor de sus monumentos sirve como el escenario perfecto para una pasión que combina el rigor castellano con una estética inigualable. En 2026, el calendario litúrgico marca estas fechas clave:

Viernes de Dolores (27 de marzo)

Es el inicio sentimental de la festividad. La ciudad comienza a transformarse y el sonido de las cornetas empieza a ensayarse en las cercanías de los templos.

  • Vía Matris: Se realiza el rezo de los siete dolores de la Virgen. La imagen de la Dolorosa recorre el casco antiguo en un acto de recogimiento absoluto.

  • Traslado del Cristo de la Liberación: Un momento de gran impacto visual y espiritual. La imagen es trasladada en la oscuridad, portada a hombros, marcando el inicio de la vigilia.

Sábado de Pasión (28 de marzo)

Un día dedicado a las hermandades de barrio y a los nuevos movimientos cofrades que han enriquecido la tradición salmantina en las últimas décadas.

  • Cofradía del Rosario: Con su sede en el espectacular Convento de San Esteban, esta procesión destaca por la belleza de sus pasos y el contraste del hábito negro y blanco de los cofrades frente a la fachada plateresca.

  • Hermandad Franciscana: Una procesión que destaca por su humildad y austeridad, recorriendo las zonas más céntricas con un espíritu de oración y silencio.

Domingo de Ramos (29 de marzo)

La alegría inunda Salamanca. Es el día de la luz y las palmas, donde los niños son los protagonistas indiscutibles.

  • La Borriquilla: La salida desde la Catedral Nueva a mediodía es el evento central. Miles de personas se agolpan para ver a Jesús entrando en Jerusalén rodeado de palmas y ramas de olivo.

  • Jesús del Perdón: Por la tarde, el tono cambia hacia la solemnidad. El acto del indulto de un preso frente a la antigua cárcel es uno de los momentos más emotivos de toda la semana.

  • El Despojado: Aporta un aire diferente con su paso de misterio y su andar costalero, llenando de música y fervor el recorrido desde la Iglesia de la Purísima.

Lunes Santo (30 de marzo)

El Lunes Santo en Salamanca se define por una palabra: austeridad.

  • Cristo de los Doctrinos: La Ilustre Cofradía de la Santa Vera Cruz saca a la calle esta talla histórica. El paso de la procesión por el Patio de Escuelas de la Universidad, bajo la fachada de las Escuelas Mayores, es una de las imágenes más icónicas que se pueden presenciar. El silencio solo es interrumpido por el rachear de los pasos.

Martes Santo (31 de marzo)

La Universidad de Salamanca, la más antigua de España, toma el relevo de la devoción.

  • Procesión Universitaria: Los cofrades, vestidos con hábitos que recuerdan a las antiguas vestimentas académicas, parten de la Clerecía. El punto culminante es la Promesa de Silencio en el Patio de Escuelas, un acto donde el mundo académico y el religioso se funden en un juramento solemne.

Miércoles Santo (1 de abril)

La noche del miércoles es el preludio del Triduo Pascual y cuenta con una de las joyas de la imaginería local.

  • Nuestro Padre Jesús Flagelado: La obra de Luis Salvador Carmona procesiona desde la Clerecía. La anatomía del Cristo y la expresión de su rostro, bajo la luz de los hachones, atraen a miles de fieles. Su paso por la Plaza Mayor es, sin duda, el momento más fotografiado de la noche.

Jueves Santo (2 de abril)

El Jueves Santo es el día del Amor Fraterno y Salamanca se vuelca en las calles desde la tarde hasta la madrugada.

  • Vía Crucis: Una procesión de corte clásico y serio que recorre el centro histórico.

  • Seráfica Hermandad: Con su característico hábito de color marrón franciscano, destaca por la sobriedad y el orden de sus filas.

  • Amor y Paz: Esta procesión cruza el Puente Romano desde el barrio del Arrabal. Ver las imágenes cruzar el río Tormes con las Catedrales iluminadas de fondo es una experiencia que define la Semana Santa salmantina.

Viernes Santo (3 de abril)

Es el día central de la Pasión. El luto es riguroso y las procesiones se suceden durante casi las 24 horas.

  • La Dominicana: Sale de madrugada (05:00) desde San Esteban. Es una procesión de largo recorrido que acompaña al Nazareno y a la Virgen de la Esperanza mientras la ciudad despierta.

  • Santo Entierro: Organizado por la congregación más antigua, muestra la muerte de Cristo a través de grupos escultóricos de gran valor artístico.

  • Jesús Nazareno: La congregación de nazarenos recorre las calles en un ambiente de profunda devoción popular.

Sábado Santo (4 de abril)

El día de la Soledad de María. La ciudad se recoge a la espera de la Resurrección.

  • Nuestra Señora de la Soledad: Es la procesión con mayor número de devotos. La imagen de la Virgen, con su impresionante manto negro bordado en plata, sale de la Catedral Nueva en la medianoche del viernes al sábado. El silencio de miles de personas al paso de la «Señora de Salamanca» es estremecedor.

  • Cristo de la Liberación: Una procesión que evoca el paso de la muerte a la vida, con sus cofrades vestidos de blanco, aportando una estética muy diferenciada.

Domingo de Resurrección (5 de abril)

La tristeza se convierte en júbilo. Las campanas de toda la ciudad repican anunciando la buena nueva.

  • Procesión del Encuentro: Las imágenes del Resucitado y la Virgen de la Alegría salen de la Vera Cruz. Se encuentran en la Plaza de Anaya, frente a la Catedral. En ese momento, se le retira el luto a la Virgen y estalla la música y la alegría, cerrando así los actos religiosos de la semana.

Lunes de Pascua (6 de abril)

Es un día de descanso y resaca emocional tras la intensidad de los días previos. Los salmantinos aprovechan para visitar los templos y ver las imágenes ya recogidas en sus altares, antes de que se desmonte la infraestructura de la semana.

Lunes de Aguas (13 de abril)

Siete días después del Lunes de Pascua, Salamanca celebra su fiesta más genuina y particular: el Lunes de Aguas.

Aunque no es una celebración religiosa, está intrínsecamente ligada a la Semana Santa por su origen histórico. En este día, la ciudad se vacía y los habitantes se desplazan al campo o a las orillas del río Tormes para comer el Hornazo, una masa de pan rellena de embutidos de la tierra. Es la celebración de la «libertad» y el fin definitivo del periodo de abstinencia cuaresmal.

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